Dra. Patricia González V.
Pediatra
El cuidado de nuestros hijos desde los primeros años, va a tener repercusiones durante toda la vida, por lo tanto supervisar su salud desde el punto pediátrico es de suma relevancia y compromete mucho más que llevarlo al médico sólo cuando estén enfermos.
Cuando el motivo de la visita al pediatra no es la enfermedad, tanto los padres como los niños tienen una mayor receptividad y disposición. Un examen físico tranquilo, sin dolor asociado, favorecerá una buena entrevista o conversación con su pediatra y se focalizará en la prevención de enfermedades y lesiones en la infancia y/o en la detección de riesgos o trastornos para lograr un diagnóstico precoz.
¿Cómo superviso la salud de mi hijo?
La recomendación es la realización de atenciones programadas pediátricas, lo que usualmente conocemos como “control de niño sano”, en alusión a las políticas gubernamentales. Estas atenciones programadas, cabe destacar, incluyen el control del recién nacido y se prolongan hasta que éste se convierte en un adolescente.
¿Qué incluye la supervisión médica?:
• Preguntar a los padres, con respecto a lo acontecido desde la última visita.
• Preguntar sobre los hechos relevantes en el desarrollo del niño, tal como, saber si ya camina al año, cuantas palabras dice, si dice frases, si ya no usa pañales, si come solo, entre otros.
• Si el niño tiene la capacidad de contestar, las preguntas son dirigidas directamente a él, evaluando cómo es su entorno familiar, colegial y social.
Dado la relevancia del tema de la prevención, es que es importante en estos controles abordar una serie de aspectos de la salud de los niños, como saber el estado de vacunación de los más pequeños, con respecto a las vacunas que están asociados al plan de inmunización nacional y las otras opciones vigentes, como por ejemplo, la vacuna de la hepatitis A.
Además, la supervisión pediátrica, permitirá evaluar aspectos como la salud bucodental y hacer las derivaciones según pautas y pertinencias al odontopediatra. La atención registrará peso, altura y el diámetro de la cabeza (menores de 2 años) y cintura (obesos), incluyendo la clasificación del grado de desarrollo puberal.
Se suma a lo anterior una exploración clínica general y por órganos, aparato y sistemas, es en esta etapa tratamos de detectar precozmente los riesgos más relevantes para la salud.
Etapa de diagnóstico:
• Nutricional: explicando si el niño está eutrófico (normal), con sobrepeso, obeso, enflaquecido o desnutrido, y por consiguiente, las intervenciones secundarias a ello.
• Diagnóstico de su desarrollo psicomotor.
• Objetivos que se deben cumplir en la próxima visita.
• Consejería: sobre el cuidado de salud adecuado a la edad, higiene, prevención de accidentes, vacunación, protección solar, entre otros.
Con esta supervisión periódica, se va generando una relación entre el pediatra, los padres y el niño, que hace que el médico esté presente en todas las etapas importantes del desarrollo de su hijo, logrando así proteger y mejorar la salud de nuestros niños, favoreciendo su desarrollo tanto en lo físico, lo psíquico y en lo social.
