rinitis
La rinitis alérgica

Christian Artigas

Otorrinolaringología y patología cérvico-facial

 

La rinitis alérgica está definida como una inflamación de la mucosa nasal causada por una reacción inmunológica exagerada ante la exposición a una molécula ambiental que se denomina  alérgeno. Cada vez que la persona que la padece inhala dicho alérgeno, se produce una inflamación en la mucosa nasal, lo que se manifiesta a través una congestión nasal que dificulta la respiración por la nariz, produce una secreción nasal acuosa, picor de la nariz,  estornudos frecuentes y pérdida del olfato.

A menudo, la rinitis alérgica se acompaña de síntomas oculares como picor de ojos, lagrimeo y ojos rojos. También se pueden producir dolores de cabeza, prurito de oídos y paladar, ronquido durante la noche y respiración bucal durante el día.

Esta enfermedad es cada vez más frecuente y se puede encontrar en un 10 a 25 por ciento de la población. Habitualmente se inicia en la infancia o la adolescencia y acompaña al enfermo permanentemente durante toda su vida, aunque los síntomas tienden a disminuir a partir de los 50 años.

Hay dos tipos de rinitis alérgica: la estacional, en la cual los síntomas aparecen sólo en alguna estación del año como la llamada ”alergia a la primavera”; y la perenne, en la cual el enfermo tiene síntomas todo el año, como la llamada “alergia al polvo”.

Un alérgeno puede ser cualquier elemento, siendo los más frecuentes los pólenes de árboles y plantas, como las gramíneas (trigo y similares), pasto común,  plátano oriental (árbol ornamental), pinos y cipreses; los ácaros o arácnidos microscópicos que viven en el polvo, colchones, almohadas, frazadas, alfombras, peluches y pelaje de gatos y perros; los hongos que habitan zonas húmedas de las casas; y los pelos, escamas de piel, orina y deposiciones de diversos animales domésticos y de campo.

El diagnóstico debe ser hecho por un médico, el que se guía por los síntomas del paciente y el examen de la nariz. Muy útil es la realización de una nasofibroscopía, examen que consiste en la introducción por la nariz de una pequeña fibra óptica conectada a una cámara a través de la cual se observa de manera aumentada toda la cavidad nasal. Adicionalmente, en todos los casos debe confirmarse el diagnóstico mediante el test cutáneo, que consiste en aplicar sobre la piel del paciente pequeñas gotitas de los alérgenos y pinchar suavemente sobre ellas para observar la reacción alérgica que se produce. Con esto se puede saber a qué moléculas es alérgico el paciente y orientar el tratamiento.

El tratamiento es prácticamente de por vida con antihistamínicos orales y/o corticoides inhalatorios nasales. De gran utilidad son las vacunas orales, las cuales son gotas que se colocan bajo la lengua y que logran que el paciente disminuya drásticamente los síntomas y la necesidad de medicamentos, pero que no curan al paciente. La cirugía es útil cuando la inflamación de la mucosa nasal de los cornetes (huesos dentro de la nariz) es muy grande y no mejora con los medicamentos y deben ser resecados para que el paciente pueda volver a respirar  por la nariz.