Hernia
Hernia de núcleo pulposo lumbar

Dr. Arturo Beyer B.
Neurocirujano

La hernia de la columna vertebral o hernia del núcleo pulposo, es una patología de relativa frecuencia que produce síntomas, en ocasiones invalidantes, que son provocadas por el desplazamiento de estructuras que se encuentran normalmente entre los cuerpos de las vértebras. Su tratamiento por lo general se realiza con cirugía y los resultados suelen ser muy satisfactorios para los casos donde ha sido correctamente indicada.

La columna vertebral está conformada por unidades óseas denominadas vértebras, que están unidas entre sí por ligamentos y discos intervertebrales, estos últimos compuestos básicamente de tejido cartilaginoso. A su vez las células constituyentes de este tejido reciben oxígeno y glucosa desde las carillas discales, que corresponden a las superficies de las vértebras, las que por su condición no tienen irrigación, lo que explica la escasa o nula capacidad de reparación.

Por distintos factores como la edad, actividad física, sobrepeso, cigarrillo e incluso el factor genético –que explica la aparición de esta patología a temprana edad en algunos pacientes– este disco se va degenerando, es decir, va perdiendo agua y adicionalmente sus capacidades elásticas. Lo anterior produce abombamiento, desgarros discales y mayor carga mecánica sobre las articulaciones de la columna y, en consecuencia, dolor en la región lumbar –clínicamente conocido como lumbociática– en donde el paciente presenta dolor intenso en toda una pierna hasta el pie y que, en ocasiones, resulta invalidante.

El diagnóstico, en tanto, se realiza mediante un examen físico y con el apoyo de rayos X para determinar la presencia de lumbociática y de hernia discal o bien otra condición que pudiese manifestarse de una forma similar. De no haber alarma como retención urinaria por compresión de raíces que comandan la vejiga, pérdida de fuerza en ambas extremidades o severo dolor se indica reposo y analgésicos, y de persistir éste después de un plazo de aproximadamente un mes –variable según la condición del paciente– se indica cirugía.

La intervención quirúrgica consiste en extirpar el material herniado descomprimiendo así la zona afectada y en la que el paciente presenta un rápido alivio del dolor desde el primer día, pudiendo darse de alta entre el segundo y tercer día de post operatorio. En  los últimos años han surgido técnicas mínimamente invasivas, con incisiones pequeñas, que aparentemente disminuyen la estadía hospitalaria y proceso inflamatorio muscular post-operatorio, pero no del todo demostrado, y aplicable sólo en algunos tipos de hernias.

No obstante, si el paciente presenta mucho componente degenerativo discal o si este proceso es multidiscal, persistirá un dolor lumbar pero con regresión del radicular lo cual debe ser asumido antes de la cirugía, ya que para la intervención quirúrgica de la patología degenerativa discal aún no se ha logrado una prótesis óptima de reemplazo a pesar de varias investigaciones experimentales y clínicas.

Por último, cabe mencionar la importancia no menor del apoyo de la kinesiterapia para esta enfermedad, mejorando vicios posturales, fortaleciendo musculatura, asesorando la actividad física y educando en ejercicios anti-adherencia radicular por fibrosis, que sin duda contribuyen al tratamiento de este tipo de hernias.